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	<title>Juan Carlos Lavarello</title>
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	<description>Blog oficial del escritor argentino</description>
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		<title>E L   P O Z O</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 00:15:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juancarlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[FANTASMA]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[POZO]]></category>

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		<description><![CDATA[﻿﻿﻿﻿﻿                                                                                                             [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">﻿﻿﻿﻿﻿                                                                                                                                                 A Hernán Rubio</p>
<p style="text-align: justify;">El viejo bebió de un trago su ginebra, y secándose los labios con el dorso de la mano miró hacia arriba, como si buceara en la inspiración o el recuerdo, y comenzó a hablar.</p>
<p style="text-align: justify;">- Mienteráu que usté ha compráu el “campo’el pozo” dijo.</p>
<p style="text-align: justify;">- Sí, efectivamente – respondí – vamos a instalar allí un criadero de pollos.</p>
<p style="text-align: justify;">-               Pero no le conviene hacerlo muy cerca’el pozo. Ese lugar está maldito.</p>
<p style="text-align: justify;">-               ¿Cómo maldito?</p>
<p style="text-align: justify;">El viejo pidió otra ginebra. Repitió el ritual de beberla de un trago, secarse con el dorso de la mano y mirar hacia arriba. Reanudó su charla, pero de manera diferente. Su voz parecía llegar desde lejos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo d’ese pozo vide salir un muerto…</p>
<p style="text-align: justify;">- ¿¡UN MUERTO!? – Me sorprendí. No lo esperaba.</p>
<p style="text-align: justify;">-                   Ajá. Y va mano. Pa las eliciones del cincuenta y cuatro, que pelió don Crisólogo con el Almirante, hubo por estos pagos un asáu muy famoso que hizo entonces el Tano Espadachini, el mesmo que luego puso el restaurán, al que asistieron, al asáu, digo, varios vecinos importantes de la zona, entre ellos don Vallier, el dueño ‘el boliche, que había donau todo el vino. Fue una fiesta lindaza, esa del festejo. Y algunos se pasaron un poco de la bebida, como el Lautaro, que fue a los tumbos hasta el pozo, a sacar unas botellas que había puesto a enfriar en un balde. El caso fue que por razones de equilibrio, en vez de subir el balde bajó el Lautaro de un solo saque. De cabeza cayó, pobrecito. Todos cráimos que había muerto augáu.</p>
<p style="text-align: justify;">- Entre los vecinos importantes que habían venido al asáu, estaba el dotor Morales que era’l médico ‘el pueblo. Hombre voluntarioso este dotor. En cuanto s’enteró del acidente consiguió una soga, bajó al pozo, y agarró al Lautaro q’estaba flotando así como había cáido, de cabeza, con las bombachaj infladas como globo, pero quieto y duro como una estaca. El Armindo y el Abelardo, que eran juertazos, lo sacaron a pulso con toda facilidá, pero no pasaba nada. El Lautaro parecía más muerto que angelito en velorio.</p>
<p style="text-align: justify;">-               Lo mesmo el dotor le hizo la respiración boca a boca, que es como si lo estuviera besando, pero con soplido, y le hizo masaje cardiáco, apoyandosé con fuerza en el pecho del Lautaro: ¡Era de verlo al dotor! Y al Lautaro, que de golpe largó un montón de agua por los hocicos, y se mandó un suspiro como de ánima en pena. Los asistentes al asáu aplaudían y brindaban, algunos ni se habían enteráu de nada. El dotor le dio una indición, y entre el Armindo y un cuñao, lo subieron al caballo y lo llevaron pa las casas.</p>
<p style="text-align: justify;">-               ¿Cómo, no se murió?</p>
<p style="text-align: justify;">-       Peresé. Ese día estuvo nel hospital; pasó la noche, pero  murió a la madrugada. Lo enterraron deseguida, por aquí, nel campo’el pozo. Cuasi en el mesmo lugar ande si había augáu. La mesma noche del entierro, como a las doce, el Tito y el Hugo, que estaban tomando algo en el boliche y comentando las novedades, sintieron un galope y un relincho, y al salir pajuera vieron quera el alazán del muerto, del mesmo Lautaro. El animal, relinchando y como encabritáu, se paró delante ‘el pozo, y siguió meta relincho. Estaba sacáu. Se paraba sobre las patas traseras y revoliaba laj manos.</p>
<p style="text-align: justify;">De golpe, patente ven que del pozo salía el muerto, montaba en el alazán y galopiaba hasta su rancho. No lo podían cráir, ¡habían quedado congeláus del susto!</p>
<p style="text-align: justify;">Dos mesej dispué, la viuda ‘el Lautaro quedó empreñada.</p>
<p style="text-align: justify;">No sé… ella dijo que el muerto la había visitado la noche que lo vieron salir del pozo y galopiar pal rancho.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nació el gurí… ¡Palabra’ e Dios! ¡Era igualito al finao!</p>
<p style="text-align: justify;">………………………………………………………………………………………………</p>
<p style="text-align: justify;">No pusimos el criadero. El campo – y el pozo – todavía están allí.  Desde entonces, nunca se supo más nada de ninguno de los protagonistas de esta historia.</p>
<p style="text-align: justify;">General Pacheco, 31 de enero de 2012</p>
<p style="text-align: justify;">Juan C. Lavarello – Argumento: Hernán Horacio Rubio.</p>
<p style="text-align: justify;">-</p>
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		<title>MIRAR A LOS OJOS</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 22:01:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juancarlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[mirar]]></category>
		<category><![CDATA[OJOS]]></category>
		<category><![CDATA[sentimiento]]></category>

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		<description><![CDATA[﻿ ¿Qué es “mirar a los ojos”? Mirar a los ojos de otra persona, es penetrar en  su mundo, en sus más recónditas intenciones, deseos y sentimientos. Mirar a los ojos es penetrar y dejarse penetrar, si la mirada es mutua, en lo más hondo del ser de cada uno. No hay palabras para expresar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>﻿</p>
<p><em> </em></p>
<p>¿Qué es “mirar a los ojos”?</p>
<p>Mirar a los ojos de otra persona, es penetrar en  su mundo, en sus más recónditas intenciones, deseos y sentimientos. Mirar a los ojos es penetrar y dejarse penetrar, si la mirada es mutua, en lo más hondo del ser de cada uno. No hay palabras para expresar lo que verdaderamente se siente al mirar a los ojos a otra persona. Al mirar a los ojos no se puede mentir.</p>
<p>¿Qué es lo que se siente cuando un hombre y una mujer se miran a los ojos largamente, profundamente, sin desviar la mirada, entendiendo el mensaje que el otro le envía, y contestándolo, o enviando un mensaje sentido desde el corazón? No puede ser otra cosa que amor.</p>
<p>No sólo el ser humano expresa su sentimiento en la mirada. Los animales más inteligentes también expresan lo que sienten, sobre todo si el humano que los mira tiene suficiente sensibilidad y capacidad como para captarlo.</p>
<p>Me ha impresionado la imagen del torero sentado al pie del burladero, llorando, y el toro que, a su lado, herido por las banderillas, lo mira como diciendo: “Hombre, ya me has vejado, me has herido, y has agotado mis energías para finalmente matarme, y que esta jauría que te aplaude satisfaga su sed de sangre”. Debe haber sido terriblemente insoportable la mirada del toro. Una mirada que ya no tiene la ferocidad y el odio ancestrales, una mirada que se ha consolidado  con el lento sufrimiento y la vergüenza. Una mirada madura, que comparte su virilidad con la súplica, la piedad y el cansancio.</p>
<p>Súplica, porque allá en el fondo de su pequeña mente, el instinto de vida lo incitará a perdurar por cualquier medio. Incluso humillándose, pero esta vez por decisión propia, como el secuestrado y torturado llega hasta a enamorarse de su secuestrador.</p>
<p>Piedad, porque comprende finalmente la futilidad de todo ese ritual, la manifestación de salvajismo que hace el hombre que ve el espectáculo, y la fragilidad del hombre que empuña la espada destinada a matarlo, que sabe que si falla probablemente el toro venza en la contienda cobrándose su vida, y quizás revoleando por el aire su garboso cuerpo de torero como lo haría con un pobre muñeco de trapo.</p>
<p>Finalmente Cansancio de repetir y repetir las figuras vacías de la tauromaquia, que ahora han perdido su condición de ritual religioso para convertirse en un entretenimiento.</p>
<p>Y porque intuye que si el matador yerra el golpe, o clava mal el estoque, muera quien muera, uno de los dos, o ambos, ese público compuesto de bestias sangrientas, esa multitud que ha pagado para ver la muerte, y que es un conjunto de entidades sin un ápice de corazón ni de cerebro, va a manifestar su desagrado de la peor manera.</p>
<p>En ese momento, debe ser una experiencia espantosa mirar a los ojos a los asistentes de una corrida de toros.</p>
<p>……………………………………………….</p>
<p>Juan Carlos Lavarello, General Pacheco, 28 de enero de 2012, 16,50 hs. Recién Salido del Horno.</p>
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		<title>CUANDO VENGA LA LUZ</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 19:24:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juancarlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[poético y absurdo.]]></category>
		<category><![CDATA[electricidad]]></category>
		<category><![CDATA[luz]]></category>
		<category><![CDATA[oscuridad]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando venga la luz regaremos las rosas. (Tenemos bomba eléctrica; facilita las cosas). Cuando venga la luz tendremos aire puro. (Sin acondicionado, respirar se hace duro) Cuando venga la luz habrá tortas redondas. (No tenemos ni un fósforo. Espero el microondas). Cuando venga la luz habrá orden riguroso. (Si no andan los semáforos será un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando venga la luz regaremos las rosas.</p>
<p>(Tenemos bomba eléctrica; facilita las cosas).</p>
<p>Cuando venga la luz tendremos aire puro.</p>
<p>(Sin acondicionado, respirar se hace duro)</p>
<p>Cuando venga la luz habrá tortas redondas.</p>
<p>(No tenemos ni un fósforo. Espero el microondas).</p>
<p>Cuando venga la luz habrá orden riguroso.</p>
<p>(Si no andan los semáforos será un caos desastroso).</p>
<p>Cuando venga la luz habrá enfermos mejores.</p>
<p>(Tenemos hospitales, mas sin respiradores).</p>
<p>Cuando venga la luz tendremos mejor suerte.</p>
<p>(Por ahora no podemos enfrentar a la muerte).</p>
<p>Cuando venga la luz no nos faltará el agua.</p>
<p>(Por ahora deberemos buscarla en Nicaragua)</p>
<p>¡Cuánto mejoraremos cuando venga la luz!</p>
<p>(Ahora, ¡a esconder la testa, como hace el avestruz!).</p>
<p>&#8230; &#8230; &#8230;</p>
<p>Escrito en mi oficina, ANTE UN CORTE DE LUZ, el 9/11/11.</p>
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		<title>D E S T E L L O</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 22:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juancarlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[desamor]]></category>
		<category><![CDATA[destello]]></category>
		<category><![CDATA[luz]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo quiero hablar de amor, no de deseo ni noches de pasión descontrolada; de besos y de lágrimas de almohada, de caricias, y oscuro devaneo. De despedidas y desolaciones, de soledad, nostalgia y sufrimiento, de desamor, y de arrepentimiento, de emocionadas reconciliaciones. Del momento tan breve y tan gigante en que el alma y el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Yo quiero hablar de amor, no de deseo</p>
<p style="text-align: left;">ni noches de pasión descontrolada;</p>
<p style="text-align: left;">de besos y de lágrimas de almohada,</p>
<p style="text-align: left;">de caricias, y oscuro devaneo.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">De despedidas y desolaciones,</p>
<p style="text-align: left;">de soledad, nostalgia y sufrimiento,</p>
<p style="text-align: left;">de desamor, y de arrepentimiento,</p>
<p style="text-align: left;">de emocionadas reconciliaciones.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Del momento tan breve y tan gigante</p>
<p style="text-align: left;">en que el alma y el cuerpo se unifican</p>
<p style="text-align: left;">habitando lo eterno en un instante;</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">esa chispa que al alma gratifica</p>
<p style="text-align: left;">demostrando su luz estimulante</p>
<p style="text-align: left;">que todo lo vivido justifica.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Punta del Este (Uruguay) 8 de enero de 2012</p>
]]></content:encoded>
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		<title>TITANIC Y OLVIDO (Impresiones y proyección de un náufrago)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Nov 2011 23:56:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juancarlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[OLVIDO]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Titanic]]></category>

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		<description><![CDATA[﻿﻿Me agarro con desesperación a los trozos de cultura helada que flotan en el mar de la incomunicación. Soledad del náufrago del Titanic que para no hundirse en el olvido total se aferra a los trozos de hielo flotantes, incluso sabiendo que se aferra al enemigo. El mar y el iceberg son elementos culturales perennes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>﻿﻿Me agarro con desesperación a los trozos de cultura helada que flotan en el mar de la incomunicación. Soledad del náufrago del Titanic que para no hundirse en el olvido total se aferra a los trozos de hielo flotantes, incluso sabiendo que se aferra al enemigo. El mar y el iceberg son elementos culturales perennes e inconscientes, mientras que el Titanic y sus pasajeros y tripulantes son finitos y falibles. El choque ha sido incidental, un punto en el tiempo sin referencias. El tiempo es el mar, y el mar es el tiempo. En su momento, los trozos de hielo se derretirán, y la madera y los metales se hundirán, mientras el cuerpo del hombre se desintegra, se pudre, o es comido rápidamente por los habitantes del olvido.</p>
<p>Todo desaparece en este mar que continúa con sus intermitencias, en un permanente actuar gatopardista; el choque del barco con el iceberg tuvo su dimensión, su espacio y su tiempo. El hielo se convierte en agua (todo pasa), el tiempo transcurre, y sólo permanece lo que el hombre ha creado – aunque no definitivamente – (sólo perdura el sílex).</p>
<p>¿Cómo reemplaza el hombre el mutismo del sílex? Creando con el espíritu, con las manos, con el sexo. Las creaciones humanas son preservadas por la historia; desde ya, la historia es una sucesión de relatos subjetivos, en los que cada quien pone lo suyo antes de relatar, o mientras relata los hechos. Qué sucedió. Cómo sucedió.</p>
<p>El espíritu, la mente, la cultura como conocimiento y su aplicación conforman la obra del hombre – realidad y mito – que construye en base a elementos permanentes y cuasipermanentes, creaciones regidas y organizadas por manifestaciones culturales expresadas por medios de comunicación perecederos. Así se han encontrado imponentes ruinas sumergidas en el mar, o en la soledad ventosa de la montaña, bajo el asfalto de modernas ciudades o en medio de bosques espesos e intrincados, y no se sabe qué eran, para qué servían, y no es posible – actualmente – determinar quiénes las construyeron. Entonces el hombre comienza a elaborar teorías sobre las pirámides y los cromlechs.</p>
<p>Lo importante es crear objetos, mecanismos e instituciones que sean realmente útiles para nuestra cultura.</p>
<p>El hombre ha equivocado su camino. Lo ha equivocado en razón de su codicia, algo que ha dado forma a las sucesivas transculturaciones que la humanidad ha sufrido, fruto de lo que el hombre llama “sentido de la propiedad”; “yo soy”, luego “yo tengo”, “yo me alimento, yo alimento a mis mujeres, y preservo a mis posesiones mejor que tú a las tuyas”. Soy más fuerte, soy superior.</p>
<p>El mar es el olvido porque se asocia con la muerte, con el lapso prenatal, con la noche, y con el No. El hombre Es mientras hace, mientras produce, mientras crea. Pero vive pensando en no hacer, en no trabajar, en no estar, en no ser. Todos los hombres se sienten Sísifos, pero más de uno – si pudiera – largaría la piedra, aunque algunas de las piedras tuvieran el tamaño y el peso de un grano de arena.</p>
<p>Se trata de ir hacia el No, disfrutando del Sí temporal o provisorio. Muchos reemplazan al Soy por el Tengo, y de esos poderosos, que no saben contestarte si le preguntas “¿Quién eres?”, que no conocen la dimensión exacta de sus posesiones, no va a quedar ninguna huella, ni siquiera la que deje el Titanic, hundido en el mar del olvido.</p>
<p>En mi oficina, 8 de noviembre de 2011</p>
<p>JUAN CARLOS LAVARELLO</p>
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