P A B L O N E R U D A

Amaba el mar.

Le gustaban los barcos,

la soledad de los atardeceres,

y  los pájaros que regresaban.

 

Amaba el placer,

el amor, la mujer,

y el pan caliente.

 

Los días ventosos

y el calor de las charlas con amigos

con buen vino, gaviotas y tormenta.

 

La amistad, para él, fue más que un culto.

País que su planta conociera

fue sitio de reuniones, de banderas,

y de mascarones de proa.

 

Tuvo amistades, de ésas que se tejen

muy largo, muy hondo, camarada…

 

Tuvo amores. Tuvo varias compañeras

que le escanciaron vino en su derrota,

que comprendieron su dolor profundo,

que llenaron de música su tiempo;

que compartieron su más alto vuelo.

 

Gozó la vida, ignoró la muerte;

yace en pareja con su última musa,

contemplando, feliz, el sol poniente.

 

Gral.Pacheco, 1°de abril de 2011

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