RAJAMO’ COMO RATAS

En el recorte del diario podía leerse: “El sábado último, 10 de marzo, cuatro sujetos mataron a un transeúnte para robarle la camiseta de Boca”.

EXPLICACIÓN

“Teníamo bastante, bastante pasto encima. Veníamo caminando por el costado de la vía desde Bancalari, ¿Viste? Donde está la chimenea que quedó sola como sorete en rincón. Bueno, veníamo… y vimo al gil ese con la camiseta de Boca, ¡De boca, nadameno! Yo soy de Boca, el Migue también, pero el Pelado y el Putavieja son de Ríver. Y al verlo, los cuatro dijimo ¡E la nuestra! ¿Por qué? Porque a mí me gusta, amo esa camiseta. E sagrada pamí. Pal Migue no tanto, pero la quiere iguá… En cambio, pal Putavieja y el Pelado, e como un insulto, e. Pero es que no se podía dar otra situación como ésa. Taba anocheciendo. El sol siba a la mierda. La noche se nos venía encima, y algo teníamo que hacer. Cuando yegamo a cruzarno, el Pelado hizo como que trompezaba, y le dio un empujón al pelotudo. Lotro alcanzó a decir ¡pero qué…! Y ahí el Putavieja lo sirvió de una patada en lohuevos. ¡Qué alegría pa éstos que son de River, pegarle a un hincha de Boca. Aynomá les grité: ¡Cuidemén la camiseta.Ta nuevita! les grité. Mientra el boludo quería defenderse, el Migue sacó la navaja, esa que le hizo al gitano, y le quería grabar las iniciale en la jeta. Yo le dije.¡Sangre no, que la manchamo! Ayudemo a lo muchacho, que estaban dándole de lo lindo, meta patada y piña. El boludo parecía desmayado, con lo sojo como hueboduros. ¡Imaginensé dos hinchas de River fajando a un boludo de Boca. Aunque si era de Boca, no era tan boludo. Bueno, entre el Migue y yo le sacamo la camiseta, y les dijimo a lo sotro que estaban sudado como cabayo e calesita ¡Dejesén de joder, nosotro lo ayudamo a ustede, que son de River, porque semo unos cabayero, pero ustede tienen que darno la camiseta, porque é un trofeo panosotro, que semo de Boca. Vamuasé una cosa: Semo cuatro: Dó de Boca, (nosotro) y dó de River (utede). Vamo a revoliá una moneda. Si ustede ganan, la camiseta es pa ustede. Y si ganamo nosotro, é pa nosotro. Y si no, se lleva la camiseta el que lo amasije al boludo.

Se armó un quilombo  que no te cuento. El Migue quería amasijarlo, yo que trataba por todo lo medio de salvarle la vida, porque la verdá el pobre boludo ni enterado estaba de nada, ya que se cagó desmayando al primer golpe, y el Puta y el Pelado querían amasijarlo a patadas. A la final se peleamo entre nosotro, y el Migue dijo: Me llevo la camiseta yo, y ustede se van al carajo, y si alguno me lleva la contra, lo sirvo. ¡Qué vas a serví! le dijo el Puta, que estaba todo sucio de sudor, y de la tierra que tenía,  parecía pintado con mierda. ¿Ah, no? Mirá: dijo el Migue. Levantó el brazo con la navaja, y se la  clavó al boludo en la barriga, haciendo un tajo largo y profundo, que empezó a echar sangre como una canilla abierta, y yo, aprovechando la sorpresa de los de River, y la calentura del momento, le manotié al Migue la camiseta de un tirón, pa que no se ensuciara  más, que bastante sucia estaba ya. ¡Pero estaba nuevita! ¡Nuevita, nuevita! En ese momento, el boludo pegó una sacudida, y vomitó algo que ya no se veía, porque la noche le había dado el raje al sol. En la oscuridad vimo los faro de un auto policial que se acercaba del otro lado del alambrado, por el camino de Nordelta. Rajamo como ratas. El Migue me estuvo buscando varios días. Me quería matá”.

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General Pacheco, 18 de marzo de 2012   20 hs.

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