E L M A R Q U É S
El marqués se miró, coqueto, en su espejo de mano, estiró una pierna, y su valet le calzó el chapín dorado. Se sentó en la cama y se ajustó la peluca empolvada. Se levantó de la cama, se puso las alpargatas, y así, en camiseta como estaba, tomando de la sillita de hierro la sucia toalla, abrió la puerta de la casilla para cruzar el patiecito de tierra que lo separaba del baño. Era una mañana fría y lluviosa.-
Gral. Pacheco, 27 de agosto de 2011
August 28th, 2011 at 12:18 pm
My friend mentioned to me your site, so I thought I’d check it out. Very interesting insights, will be back for more!