M E V O Y A C A S A R

                                               

Creo que he conocido al hombre de mi vida. Es alto, robusto, sanguíneo, y lo que es importante, con bastante dinero. En realidad, yo no me sentí atraída por el dinero, si bien, como dije, es un factor de peso a la hora de elegir pareja. Cuando me lo presentaron, me llamó la atención su aspecto saludable, casi deportivo, así como sus modales y su educada conversación.

Yo, para estas cosas, soy muy directa. Luego de bailar un cierto número de piezas durante un tiempo razonable, le hice comprender – las mujeres sabemos cómo hacerlo – que debíamos buscar un lugar más íntimo. Fuimos a un hotel, hicimos el amor, y allí me vinieron las ganas de “algo más”. Por suerte, logré controlarme.

En mi familia, ese “algo más” es un deseo imperioso, arrollador, que a veces nos hace perder nuestro natural autodominio; yo, a esta altura, no puedo hacerme la loca. Sé que debo esperar a estar casada, pero me cuesta; el impulso es muy fuerte.

Espero que nos casemos pronto; ya casi no puedo resistir el mandato familiar. Con mis anteriores maridos fue diferente; hice las cosas con toda prolijidad; nunca se dieron cuenta de nada, nuestra relación fue en todos los casos como un dulce sueño, cada vez más dulce, hasta que fueron muriendo en paz. Ahora, espero que salga todo bien; cada vez me cuesta más encontrar un novio. Deben ser los años.

A éste le hicieron gracia mis colmillos, pero aún no me ha preguntado porqué tengo así los dientes.

 

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Gral. Pacheco (ex Transilvania) ,25 de agosto de 2010. 20.45 hs

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One Response to “M E V O Y A C A S A R”

  1. Cecilia de Camaño Says:

    Y más vale que no le pregunte ni lo investige porque finalmente correrá la suerte de los otros y la vampiresa cumplirá el madato familiar ” de algo más”, al cabo es bastante saludable y sanguíneo, me gustó el cuento.

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