MUERTE Y TRANSFIGURACIÓN DEL CANGURO
Toda la tierra roja se estremece
Con el verano permanente,
En el cordón austral.
El desierto lucha con el verde
Que pretende cercarlo
Con plantas que tienen garras afiladas.
El maorí, el trueno,
El trueno permanente, la lluvia escasa,
El maorí.
Es el grito milenario que arrastra
Todo el dolor de una raza sin nombres
Ni fechas.
Las sierpes verdes, tienen sed de muerte;
El canguro y el dingo,
El ornitorrinco y el equidna.
Son las víctimas del fuego,
Del trueno, del rayo
Y la sequía.
Roja tierra que se parte en cascos
De trabajo humano,
Tierra de casoares, de emus y de Kiwis.
Y de Canguros.
Hombres con largas escopetas
Escopetas con balas
Y Aludos sombreros siniestros.
Hombres sin piedad, y con codicia.
Hombres con perros rojos, que son hijos
De los dingos,
Hombres con cuchillos de caza
Y con bolsas de cuero
De canguro.
La tormenta se cierne en el desierto,
El nublado corre una cortina trágica,
Un telón de penumbra sobre el suelo.
El canguro se perfila contra el tiempo
A contraluz, como una sombra mágica,
A causa del relámpago el efecto.
A su espalda, mil rayos se dirigen
Hacia mil o más siniestros derroteros,
ya la naturaleza está en acecho.
El trueno parte, pero desde el hombre.
- no del cielo-
y el relámpago muestra su trayecto.
El canguro se yergue, se levanta,
noble su porte, hierático su gesto,
Sus manos ya son alas poderosas.
Águila enorme, asciende por el éter
Llenando el aire con su grito fiero,
Mientras el hombre baja su escopeta.
El cielo se ha llenado de luceros
el olor de la pólvora es perverso.
En el suelo, sólo un canguro muerto.
En cambio, está de fiesta el firmamento,
La figura del águila canguro
Ha desequilibrado el universo.
Donde el sol requemaba las arenas
Ha surgido una fuente de agua fresca
Y los hombres se han ido, amedrentados.
La sombra del canguro de anchas alas
Ha opacado, con su lento ritmo,
El brillo de seiscientas mil estrellas.
El hombre vuelve, el canguro asciende,
El cosmos tiembla, el universo escucha
La música final de las Esferas.
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Gral.Pacheco, 18 de febrero de 2010