H O R R I B L E P R O F E C Í A
Escrito alrededor de 1964. Relato inconcluso, el autor conserva el original manuscrito. Tipeado sin corregir.
El 23 de mayo de 1966 llegaron los ingleses a Buenos Aires.
Al principio eran sólo unos puntos oscuros en el horizonte gris de la mañana de otoño. Las pocas lanchas patrulleras no alcanzaban a distinguir los palos y arboladuras que se veían desde los edificios altos.
Eran muchos barcos. Quinientos o seiscientos, talvez.
Prosto estuvieron en el puerto. Parecían enormes tajadas de sandía, o algunos, grises y gigantescas cajas de zapatos, embicadas de proa hacia la costa, flanco contra flanco, bloqueando totalmente el puerto, desde Retiro hasta la Boca. Otros tantos esperaban a la entrada del canal. Había más afuera.
Primero, fueron sólo los barcos.
Su presencia.
Al poco rato, como hipopótamos que pidieran galletitas, o extraños saurios vomitantes, ante el asombro de los marineros y pocos estibadores que a esa hora deambulaban por allí, se abrieron las proas como bocas, y cuerpos de desembarco con jeeps y vehículos rápidos blindados, salieron rápidamente al exterior, avanzando por tierra firme.
Uno, tomó rápidamente por el bajo hasta el Regimiento Uno de Infantería. Otro, por Rivadvia hasta la Central Cuyo. Otro, a Ayacucho y Las Heras, a tomar Radio Nacional.
A las ocho de la mañana, todas las “posiciones clave” estaban copadas.
A las nueve, el Presidente estaba incomunicado, bajo arresto, en la Residencia de Olivos.
A las diez de la mañana del jueves 23 de mayo de 1966, el Comandante en Jefe de la Operación “Tierras Sur”, tomaba posesión del gobierno, y asumía como Virrey Protector de la Argentina en Nombre de Su Alteza Real y Serenísima Majestad Imperial Elizabeth IIª de Inglaterra, Escocia, Gales, y el resto del Reino Unido.
Total, cinco horas, veinticinco minutos, y ni una gota de sangre derrmada.
24 de mayo. Un día de dominio inglés. Todo está tranquilo. El comandante Saint James ha exhortado – por radio – a la paz y la convivencia amistosa. Los diarios no salieron hoy. Las radios pasan únicamente malambos y cuecas, mechados con una que otra marcha militar inglesa. Hay un infante de marina (inglés) cada media cuadra. Yo no abrí el negocio. Me metí en cama. Es mejor tener gripe. Se tarda más en morir.
“Larga distancia…”
“Quisiera hacer un llamado a Río Cuarto…”
“¿Es de fuerza mayor?
“¡Sí, señorita; es muy importante!”
“Entonces sírvase dirigirse personalmente a la Compañía CIDRA, (Compañía Internacional de Radio), identificándose, y pasando un papel con el texto íntegro de la llamada a realizar…”
24 de mayo: ¡Mañana es 25 de Mayo, y el País está en manos de los ingleses! ¡Qué vergüenza! Pero esto era previsible. Un día u otro tenía que suceder: ¡Con la preocupación del gobierno por llevar las cosas adelante! Bueno, pero al final, mientras no vuelvan a subir los precios y haya trabajo, ¡qué importa que esté arriba Juan o Pedro!
Hoy no fuí a la oficina. Creo que nadie habrá trabajado. No sé, los teléfonos no andaban. Pero pasado mañana voy. No sea que me echen, ¿y después?
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G R A N V E L A D A D A N Z A N T E
“Con motivo de su arribo a nuestro país, y de la distinción conque le honrara Su Majestad Británica al Comandante W. Saint James, la Asociación de Fabricantes Sajones de Automotores agasajará hoy con una CENA Y BAILE al Sr. Comandante y a Su Señora Esposa, en los salones del Club Inglés. Adhesiones al 26-0539. Dar nombre y apellido, domicilio, y tipo y número de documento de identidad.
“Buenos Aires, 27 de mayo
“Querida Chonga:
“Por estar en Mar del Plata te has perdido algo divino y brfutal: ¡Buenos Aires está lleno de militares ingleses, cada cual más parecido al Príncipe Felipe! ¡ Y son de educados! Yo no sé inglés, pero Tota, que está en tercero de la Cultural, se hizo amiga de dos, y quedamos en organizar un asalto… les voy a decir que traigan discos, ¡deben tener unos bárbaros! Bueno, chau, te la sigo después. Lita”.
TRANSMITE RADIO NACIONAL, CON EL BENEPLÁCITO DE SU MAJESTAD LA REINA:
(Voz del locutoer) “… y por último, el Comandante Saint James, lamentando no estar en condiciones de autorizar ninguna clase de festejos en el país, con motivo del 25 de mayo, exhortó a la paz y a la convivencia, asegurando que si las guarniciones del interior se mantienen leales a la Capital, y a la Reina, se asistirá al comienzo de una nueva era de prosperidad y de progreso, ya que a nuestras voluntades se verán unidas las poderosasa y protectoras de Sus Majestades Isabel y Felipe. Dicho esto, el Señor Comandante se retiró a tomar su té…”
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Fué escrito dieciséis años antes de la Guerra de las Malvinas. Gobierno de Onganía.