A N A T O M I C A S

El astrágalo tiene algo de pez griego.

 

La tibia nunca toma decisiones firmes.

 

La rótula antes estaba sánula.

 

El fémur es un lungo melancólico.

 

El peroné jura que no tiene implicancias políticas.

 

El húmero es un seco.

 

El radio es un fanfa. Se la pasa dando noticias, y enferma con su actividad.

 

El omóplato tiene un no sé qué de animal anfibio.

 

El tarso originó a San Pablo.

 

El metatarso, a San Metapablo.

 

El cúbito es un cuatrinomio perféctito.

 

La clavícula no es un tornillículo.

 

El carpo es agricultor.

 

El metacarpo, más todavía.

 

La falange… aún tiene nostalgias peninsulares.

 

El oleacranon, seguro que te pica. ¡Cuidado!

 

El esternón tiene un aguante… el pobre va siempre al frente.

 

El atlas y el axis… esos dos griegos andan en algo raro.

 

El ilíaco… ¿No fue presidente, o algo así?

 

El isquión no es natural de la Isola d’Ischia.

 

El malar tiene un hermano que se llama bienar.

 

El vómer de los boxeadores es de gómer.

 

El maxilar de los enanos se llama minilar.

 

Parietal no es una mala palabra.

 

El occipital ¿por cuál?

 

El cartílago es un murciélago postal.

 

La médula no tiene nada que ver con los pérsulas.

 

La sangre… se supo. Es apolítica.

 

La linfa… pero no. Es una lingamia.

 

El bíceps del Presidente, ¿es bicepsresidente?

 

El tríceps (ya muy infatuado), ´¿qué hacéps, tres veces, qué hacéps?

 

El esternocleidomastóideo es parte de un trabalenguas.

 

El sartorio, de entrada te avisa su profesión. ¿Será para sacar unos mangos?

 

Las costillas… ¡Ya sabemos, ya sabemos! Son sinónimo de mujer.

(¿Será por eso que hay costillas falsas?)

 

El orbicular de la boca quiso ser astronauta, pero se quedó en el Riachuelo. Pero, orbicular, orbicular… No me suena a la boca.

 

El epiplón mayor se viste de poplín.

 

El frontal es un ladino…

 

El tejido adiposo, cuanto más gordo, más hermoso.

 

La aorta es femenina, porque si fuera masculino, quedaría feísimo.

 

La vena cava aze mucho ke frue asendida a sarjenta.

 

El cremáster obtuvo su título por correspondencia.

 

El menisco es arisco como el basilisco.

 

El glóbulo blanco, ¿es racista?

 

El gran dorsal tiene buen lomo.

 

El apéndice, las amígdalas, la vesícula… ¿pasajeros de una pesadilla?

 

El corazón… zón… zón… zonzón… zonzón…

 

Y así podríamos seguir casi hasta el infinito.

 

Maravilloso es el cuerpo humano.

 

Maravillosa la paciencia de los clasificadores anatómicos, que le pusieron nombre a tanto hueso y cosa rara que lo integra.

 

Maravillosa tu paciencia, lector.

 

(de “Crónicas de la Paranoia”, Faro editorial, Bs. As. 1998)

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This entry was posted on Monday, March 9th, 2009 at 12:22 pm and is filed under Ensayo humorístico. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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