A MI OBRA (Un soneto de 1954)
Alta la frente y fiero el rostro adusto
cual César de laureles coronado;
un dejo triste en la mirada airosa,
y en la boca pequeña un gesto amargo.
¿Qué misterio se oculta en tu silencio
que yo, que soy tu autor, no puedo hallarlo?
Misterio triste de cabellos grises,
de nariz aguileña y broncos rasgos.
En tu mirada hay odio del esclavo;
en tu papada, altivez de sibarita,
y a través de tu orgullo veo cansancio.
Dí quién eres. Yo nombre no te he puesto.
Quizá penetre, si me dices algo,
el misterio insondable de tu gesto.
Barrancas de Belgrano (BsAs), 1954.