11 DE SEPTIEMBRE DE 2001
I
El 11 de septiembre de 2001
dos aviones chocaron con dos torres
en Nueva York, despertando con el estruendo
al dormido pero vivo,
horrible y poderoso,
xenófobo y macartista
Dragón Hegemónico.
Alzó su cuello, y abrió sus ojos
rojos de odio,
y miró hacia Oriente, hacia las fuentes
de la Cultura, y de la Riqueza,
de la Política y de la Historia.
- ¡Nadie sino yo! – dijo en un rugido
que atronó de tal modo
que destruyó los pueblos que escucharon su voz;
y el fuego de su aliento arrasó con el resto.
Y su Justicia
aplastó a la Justicia de los hombres.
II
El Dragón pedía ayuda a gritos
con su vozarrón guarnecido de llamas;
su enorme cuerpo se sacudía estremecido
por la tremenda ira
que la agresión anónima le provocaba,
y al moverse mataba
personas por millares.
Pedía ayuda, y llamando
a quienes se le unieran, con su grito
calcinaba la tierra, incinerando,
mataba por montones a la gente
y pisaba inocentes
niños, hombres, mujeres, animales,
y seguía gritando,
llamando a un nuevo orden, a una lucha,
de cara a un enemigo
que no tenía rostro ni motivo.
III
Dos, tres, cuatro, escucharon
la voz enfurecida de la fiera,
y se aterrorizaron
ofreciéndole apoyo donde fuera;
y todos calcularon
que – pasado el mal trago de la guerra -
obtendrían ventajas
que este tipo de alianza prometiera.
¡No sabían que, engañados,
por el ardor que en sus pupilas vieran,
saldrían perjudicados
- fueran los intereses que tuvieran -
pues todo calculado
estaba de antemano por la fiera!
IV
El mundo entero reaccionó aterrado,
estremecido y horripilado,
al ver que el horrible monstruo alado
empuñaba en sus garras
Bandera de Justicia.
Pero era su justicia;
Justicia del Dragón,
no Justicia de los Hombres
(la que yacía aplastada,
caída y despojada
de su pedestal, muerta y vejada).
Los pueblos que arrasaba
su enorme, bruto y poderoso lcuerpo,
sufrían en el silencio
impuesto por el miedo
[que el ratón tiene al gato].
Alzaron – muy poco – su voz,
como protesta,
deseando que todo terminara pronto,
que el cataclismo bélico
pasara, y que la paz hecha de muertos
apilados, reinara,
y observaron, absortos,
que el dragón intentaba
una reconstrucción de lo deshecho
para lucrar vendiendo
ayuda a los vencidos.
¿Justicia de los Hombres?
¡Justicia Draconiana!
¿Cubrirá el tiempo con su manto
de olvido esta tragedia?
Aún no se han escrito a este respecto
las postreras letras.
============ Gral. Pacheco, 19/5/03