Sobre “NINGUNA” de Homero Manzi

El poeta comienza evocando la imagen idealizada de la mujer que amó, ahora ausente, que para él revive en el ámbito, los objetos y situaciones que rodearon a ambos en determinado momento de sus vidas, que consideró feliz, y que sabe que no volverá. Canta su desolación, y lo hace comparando el recuerdos triste y persistente con el “rumor de una lluvia sutil”.

En las dos estrofas de la primera y segunda parte, la metáfora está dada como un “trompe d’oeil”, como esos juegos visuales en los que la imagen principal surge de lo que no es el dibujo. Así el poeta enumera los elementos que reviven en su memoria las emociones entonces sentidas. “Este piano tembló con tu canción”; ahí está clara la superposición de la vibración natural del instrumento al ser ejecutado, con la sensación trémula de su propio estado emocional. Se describe todo el entorno, pero no la imagen.

Esta aparece recién en el estribillo, donde se revierte la alegoría con el estallido de un rico y en todo momento apasionado paisaje metafórico, en el que enumera los atributos de su amada como un pequeño Cantar de los Cantares, finalizando con la certeza de lo irreversible, y a la vez, con la seguridad de que ninguna otra mujer podrá – no ya igualarla – sino reemplazarla en su recuerdo enamorado.

En el caso de “Ninguna” el mundo que Manzi revive es su mundo interior. El, que en otros tangos ha cantado al suburbio, al barrio, al pasado, a la política, a los sentimientos, esta vez canta a lo subjetivo. Es muy probable – como en muchos casos ocurre – que esta letra brillante, de sonoros decasílabos y endecasílabos haya surgido de alguna experiencia personal.

Manzi fue a la vez literato y autor canyengue. Dice Jauretche en su libro “Profetas del Odio”, que estando Manzi en la conscripción, le dijo un día: “Tengo por delante dos caminos: hacerme un hombre de letras o hacer letras para los hombres”. “Y así – dice – fue como sacrificó la gloria para dar su talento a una labor humilde, convertido en letrista de canciones”.

Yo, personalamente, pienso que Manzi no ha sacrificado la gloria, sino que eligió el más humilde y popular de los dos caminos para igualmente merecerla.

***********Gral. Pacheco, circa 2001

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This entry was posted on Monday, September 29th, 2008 at 5:35 pm and is filed under Comentarios. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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