LA ÚLTIMA PARTIDA

Es difícil, en el ocaso,

saber qué carta has de jugar.

 

Levantas los ojos y ves al enemigo

- contrincante, o compañero de juego -

usando sus mejores armas,

las más hermosas,

seductoras, eficientes, peligrosas,

que alimentan la duda

y laceran el alma.

 

¿Quién es tu compañero?, ¿con quién juega?

 

Antes era distinto: 

                                       En la mañana

jugabas con los triunfos en la mano;

despreciabas envites

y copabas paradas importantes

- transitorias -

que hábilmente convertías en ceniza,

pues te sobraba resto.

 

Ahora, el “resto” es el resto de tu vida.

Juegas todo a una carta

con la sosnrisa helada en la careta

y el invierno en el alma.

 

Si te equivocas, si juegas mal tu naipe,

ya será tarde.

                                    Ültima mano;

el juego terminó.

              – - – - – - – - – - -

De “Sonetos, Poemas de Amor, y Otros Estremecimientos” 2003

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