TRIBULACIONES DE “EL LOCO CHAVEZ”

 TRIBULACIONES DE “EL LOCO CHAVEZ”

 

 

No sé qué me pasa; Estoy abriendo una puerta que dice “Jefe de Redacción” evidentemente es una oficina. Adentro hay un señor de barba que está hablando por teléfono. No sé quién es, (en realidad no sé ni quién soy yo). Sobre nuestras cabezas flotan blancos globos con inscripciones que no alcanzo a entender. No sé por qué me encuentro ahora delante del señor de la barba, pasándole la mano por delante de los ojos, interrumpiendo su charla. Se pone de pie y me mira enojado. Sobre nuestras cabezas, los globitos siguen llenos de letras que nunca podré descifrar, sobre todo porque para eso tendría que mirarlos de frente, y por la posición en que me encuentro no puedo hacerlo. Ahora, por la posición que he adoptado, y el señor barbudo también, debemos estar luchando; yo francamente, no sé a dónde iremos a parar, yo no tengo por qué luchar, y menos con alguien a quien no conozco; esto es una pesadilla. Se abre la puerta, y un hombre con saco y corbata está en actitud de decirnos algo, pero no oigo nada de lo que dice. Sobre su cabeza, también flota un globo blanco, pero con las letras para el otro lado. Todos los globos parecen tener las letras para el mismo lado, que es opuesto a donde estoy, y por lo tanto no puedo enterarme de lo que dicen. He llegado a la conclusión que en este sueño de espanto nos comunicamos por medio de esos globos en vez de hablar, porque oír, no se oye el menor sonido, ni siquiera el ruido de las pisadas, si bien no he visto caminar a nadie. Cada vez que tomo conciencia de una actitud, ya está asumida, tanto en mí como en los otros.

 

              Dios, esto ES una pesadilla. Hay ALGUIEN que nos está mirando. Tengo la sensación de que un enorme ojo sigue todos nuestros movimientos, y lee los globos que se encuentran suspendidos sobre nuestras cabezas. Es como si fuera nuestro dueño, algo o alguien a quien servimos; es espantoso.

 

       Ahora estoy manejando un viejo Citroen “2CV”, creo que por Buenos Aires, en compañía de un enorme gordo de boina y pelo largo que me mira sonriente. Arriba del auto – ya me voy acostumbrando – flota en el aire un globo blanco con inscripciones. Todo negro. La nada.

 

       Otra vez la luz. Parece que estoy en un salón lleno de gente. Dentro de la inmovilidad a la que estoy condenado, puedo ver hermosísimas mujeres, hombres jóvenes y atléticos, viejos exageradamente panzones. Es como el hall de un hotel. ¿Qué hago aquí? ¿Por qué tengo esta ropa puesta…? ¿Cuándo la compré…?

 

       Estoy de rodillas en el suelo de lo que parece ser un cuarto de hotel, junto a una cama, en la que está sentada una mujer de unos cincuenta años. Yo estoy arrodillado frente a ella, tomándola de los hombros. Ella parece estar llorando. El texto de los globos suspendidos sobre nuestras cabezas es incomprensible. No doy más. Ahora…

             

       ¡Qué pasa ahora…! Es como si me moviera vertiginosamente…! Hay unas altísimas columnas de luz, alternados con una oscuridad como de teatro;  como si distintos planos de mi vida se unieran y se separaran… No sé… He alcanzado a ver en el “plano de enfrente”, como unos escenarios, como habitaciones… Cuadrados, cuadros, en los que estoy… en distintas actitudes… ¡Eso… Cuadritos…! Cuadritos de historieta, de historieta…. ¡Sí! ¡LO HE DESCUBIERTO!!!  ¡QUE HORROR!… ¡¡¡SOY UN PERSONAJE DE HISTORIETAAA!!!

 

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This entry was posted on Sunday, August 31st, 2008 at 2:13 pm and is filed under Disparates. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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