El ULTIMO POETA
Sentado en un café, con una pluma
Borroneando un soneto en su libreta,
Sin ver la taza de bullente espuma,
Pude encontrar al último poeta.
Descuidado el vestir, el pelo largo,
Oscurece su faz la barba rala,
Curva sus labios con el gesto amargo
Que ha sellado al pasar la vida mala.
Quiso volar, y el sol quemó su anhelo.
Buscó la luz, y se volvió sombrío.
Pidió calor, y sólo encontró hielo.
Con fuerte voz lo saludé. Con brío.
¡Y al levantar sus ojos, con recelo,
pude ver en su cara el rostro mío!
**********