El ULTIMO POETA

Sentado en un café, con una pluma

Borroneando un soneto en su libreta,

Sin ver la taza de bullente espuma,

Pude encontrar al último poeta.

Descuidado el vestir, el pelo largo,

Oscurece su faz la barba rala,

Curva sus labios con el gesto amargo

Que ha sellado al pasar la vida mala.

Quiso volar, y el sol quemó su anhelo.

Buscó la luz, y se volvió sombrío.

Pidió calor, y sólo encontró hielo.

Con fuerte voz lo saludé. Con brío.

¡Y al levantar sus ojos, con recelo,

pude ver en su cara el rostro mío!

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This entry was posted on Monday, July 28th, 2008 at 2:02 pm and is filed under Poesía. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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