R E D E N C I O N
Comedia Dramática en un acto
La acción se desarrolla en una habitación de hotel, época actual. Nótase bastante desorden. El cuarto está atiborrado de provisiones, especialmente comida enlatada, y distintas botellas de licores y agua mineral. Extrañamente, la luz está dada por una linterna de campamento, a pilas, ubicada sobre un mueble. En la cama, una pareja está haciendo el amor. Terminado el acto sexual, descansan uno junto al otro, y conversan:
El: (Bostezando) – ¿Cuánto hace que estamos aquí?
Ella: -Qué importancia tiene. ¿Tienes algún proyecto, acaso?
El: (Citando) – “El hombre es proyecto permanente”…
Ella: – Sí, como el proyecto que terminó en esto, en el fin de todos los proyectos…
El: – O el comienzo de esta nueva vida.
Ella: – ¿Se puede llamar nueva vida a esto? ¡Si tratamos permanentemente de no ver, de no oir, de no sentir, de no pensar…!
El: – Porque tenemos miedo de pensar, porque sabemos que no podremos hacer nada por nosotros mismos.
Ella: (Irónica) – ¡Somos los amos de todo!. No tendríamos que preocuparnos.
El: -Se nos dijo que podíamos quedarnos, que dispondríamos de todos los bienes del mundo, siempre que no infringiéramos las reglas…
Ella: -¿Y no piensas infringirlas? ¿Es que te parece que el tiempo no va a transcurrir más?
El: (Filosofando) -¡Qué es el tiempo! Sólo una modalidad del espacio; sólo una subjetividad del hombre.
Ella: – La realidad es que estamos aquí, prisioneros de nosotros mismos, sin un proyecto, sin un destino. Mientras no comamos del Fruto del Bien y del Mal, mentras no desobedezcamos nuestro destino de placer e inacción, podemos vivir el resto de nuestras vidas alimentándonos de estas comidas preparadas, bebiendo estas bebidas exquisitas, haciendo el amor a toda hora, entreteniéndonos en recordar, planeando cosas que sabemos que no podremos realizar.
El: -¿No podresmos realizar?
Ella: – Por supuesto. ¿Qué cosas podremos realizar? El hombre, para poder concretar sus proyectos necesita del hombre. Lo que podríamos hacer sería muy elemental, muy primario.
El: -Bueno, pero por primario que sea no deja de ser importente, fundamental…
Ella: (Con énfasis) – ¿Fundamental? ¿Fundamento de qué? ¿Y si no queda nadie más que nosotros en el mundo? ¿Qué objeto tiene lo que hagamos, sino satisfacernos? Dios se autosatisface, mirándose el ombligo.
El: – Ese era Buda.
Ella: – O Buda, qué más da.
El: – De todos modos, es bueno que nos hayan dejado vivir. Quizás haya, y no muy lejos, más gente como nosotros, digo, en nuestras mismas condiciones.
Ella: – No sé. De todos modos, todas las líneas de comunicación están cortadas. No hay luz, no hay radio ni televisión, ni teléfono, ni otro medio de saber si en algún rincón de la tierra ha quedado alguien que sufre, que tiene una idea, una esperanza… Quizàs sea bueno que nos hayan dejado vivir, si se puede llamar vivir a esto. (Él hace un gesto, ella prosigue:) No, no lo digo por nosotros, que hemos vivido, que hemos tenido nuestro lugar en la sociedad. Comprende que nos han dejado para que sufriéramos. Óyeme: ¿De qué vale que haya un maravilloso cuadro en un museo si no hay nadie que lo pueda apreciar? La obra del hombre es como el fruto de un árbol, que aunque sea sabrosísimo no tiene sentido ni razón de ser si no hay quién lo paladee. Necesitamos de los demás para poder realizarnos como personas. No estamos demás en la tierra si podemos hacer algo para modificar las cosas. Si deambulamos por nuestro mundo, abrigándonos entre las rocas y comiendo lo que tenemos a mano no vamos a ser mucho mejor que los monos o las ovejas. El hombre necesita del hombre para poder ser completamente humano.
El: – Pero, ¿y Robinson Crusoe?
Ella: – ¡Robinson Crusoe es un imposible! ¡No podía existir!
El – Robinson Crusoe existió. Se llamaba Alexander Selkirk. Estuvo como siete años en una isla, sólo acompañado por un hato de cabras…
Ella: – Sabes que no es eso a lo que me refiero. Si nosotros hemos quedado como únicos pobladores de la tierra, si somos la última pareja, nos cabe una tremenda responsabilidad… La de ser la primera pareja.
El: (Festivo) -¡Adán y Eva!
Ella: – Eso, Adán y Eva. Pero no se trata sólo de eso, de asumir la responsabilidad de ser Adán y Eva, de comprender la magnitud del irredimible pecado de soberbia, sino de hacer algo positivo.
El: – Tener hijos…
Ella: -¡Si no fuera más que tener hijos! Pero es que hay que pensar en el mundo que se les entrega; esta tierra contaminada, destrozada por las bombas atómicas, pero además destrozada por los errores de la conducta humana. La humanidad misma, y sólo ella, es culpable de sus desgracias. Se han implementado todos los sistemas filosóficos, todas las ideologías, todas las tendencias para gobernar, solo concibiendo al gobierno como poder, como logro económico, y no como una disciplina para estar mejor, como una forma de organizar el esquema y el ritmo de las naciones. Se inventaron las falsas democracias, los organismos internacionales, los ismos de todas clases, con el fin de justificar la avidez de dominio. El hombre siempre ha querido practicar, y ha practicado el canibalismo.
El: – No hubo alternativa.
Ella: – Y ahora, ¿qué alternativa hay? ¿Qué sistemas implementaremos en relación con quién, y en beneficio de qué?
El: (Sonriendo) -¡Qué hermosa te pones cuando te acaloras así!
Ella: (Sonriendo, también, pero con gesto nublado) – Oh, bueno, pero es que me preocupo… siento que si hemos aceptado el quedarnos en la tierra luego de la explosión, hemos asumido la responsabilidad que esto implica.
El: (Burlón, y algo fastidiado) -¡ Responsabilidad! ¡Oh, responsabilidad!
Ella: -Sí, y eso me llena de miedo. Supón que tengamos hijos. Cuando crezcan, ¿qué les vamos a contar? ¿Que éramos un gran pueblo, un conjunto de personas que cometieron muchos errores, que se enfrentaron entre sí, que llegaron por su tosudez a destruir el propio planeta que habitaban, y que decidieron abandonarlo para buscar en otros lugares del universo lo que no pudieron encontrar en éste, o sea que salieron disparados huyendo de sí mismos en pos de un sueño irrealizable, a conciencia de que lo era? No tiene lógica, irán a pensar que estamos locos…
El: – Y mira, si tenemos varios hijos del mismo sexo… condenados quiz`´as a la mastujrbación, o a la homosexualidad…
Ella: `- También pñuede ser que haya otras personas que, en otros lugares del mundo tengan hijos, y lleguen a conocer a los nuestros; es una posibilidad. De todos modos, eso y el incesto son riesgos que estamos obligados a correr. Hemos elegido permanecer aquí. Debemos hacernos cargo de nuestro destino.
El: – ¿Y si no tenemos hijos?
Ella: – Entonces nuestro esfuerzo tendría que circunscribirse a nosotros mismos. Tendríamos que tratar de convertirnos en algo mejor de esto que somos.
El: (Realmente desconcertado) – ¿Para qué?
Ella: – ¡Para redimir al hombre!
El: (Incrédulo) – ¿En este planeta? ¿Con esta cultura?
Ella: (Rotunda) -¡Así es!
El: – ¿Y qué sentido tendría redimir al hombre?
(Ella se levanta de la cama, va hacia una mesa, y de una botella destapada sirve dos copas de champagne. Se acerca, le alcanza una, brindan).
Ambos: – ¡Por el hombre! ¡Por el género humano! (beben).
El: -¡Eh, este champagne tiene un gusto muy amargo!
Ella: – Sí.
(Ambos caen sobre la cama, muertos, uno encima del otro). Lentamente baja el
T E L O N