MAS LLUVIA
Sentado ante la mesa del café
mirando tras el vidrio caer la lluvia,
acude una vez más la imagen rubia
de una dulce cabeza de mujer.
Yo siempre que he intentado comprender
o evocar la razón que me la trae,
o al mozo la bandeja se le cae,
o para muy de golpe de llover;
yo no sé ni sabré de qué mujer
es esa cara de facciones bellas
ni por qué cual vívidas estrellas
sus ojos me encandilan, y me pierdo,
y me esfuerzo, y al final nunca recuerdo
de qué amor esos rasgos pueden ser.
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