MÁS, AUNQUE NO LLUEVA
La lluvia ha cesado en el campo, y la casa
rutila de gemas por los cuatro lados;
los árboles lloran, sus copas rebasa
el bullicio alegre de trinos alados.
Todo se detiene; retorna el silencio,
endurece el cielo su gris emplomado,
y por un momento la tierra en el tiempo
parece que cesa en su girar pausado.
Cuando ya el instante de angustia se tensa,
y es casi imposible mantener la calma,
un rayo dorado, cual espada inmensa,
separ las nubes, e ilumina el alma.
Como respondiendo a un mandato divino
un hornero suelta a los vientos su canto;
vibrante alegría que avisa en su trino
que hana vuelto la luz y la vida en el campo.