MÁS, AUNQUE NO LLUEVA

La lluvia ha cesado en el campo, y la casa

rutila de gemas por los cuatro lados;

los árboles lloran, sus copas rebasa

el bullicio alegre de trinos alados.

Todo se detiene; retorna el silencio,

endurece el cielo su gris emplomado,

y por un momento la tierra en el tiempo

parece que cesa en su girar pausado.

Cuando ya el instante de angustia se tensa,

y es casi imposible mantener la calma,

un rayo dorado, cual espada inmensa,

separ las nubes, e ilumina el alma.

Como respondiendo a un mandato divino

un hornero suelta a los vientos su canto;

vibrante alegría que avisa en su trino

que hana vuelto la luz y la vida en el campo.

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This entry was posted on Wednesday, July 16th, 2008 at 6:48 pm and is filed under Poesía. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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