EL ARBOL Y EL PEREGRINO

Al borde del camino

un árbol llora su fatal destino.

Alto y frondoso

piensa en lo inútil de su tronco hermoso.

 

“¡Si mi madera

pudiera aprovecharse como fuera!

¿Muebles hermosos

o instrumentos de sones melodiosos!”

 

“En cambio un día

moriré seco en solitaria vía

sin que mi yerto

ramaje abone apenas el desierto.”

 

Por el camino

avanza a paso lento un peregrino

y al ver la sombre

que nuestro árbol proyhecta sobre el suelo,

cae de rodillas

y frases fervorosas y sencillas

dice con celo

agradeciendo su descanso al Cielo.

 

“He comprendido”

-piensa el árbol respecto del sentido

de la vida – “A mi juicio

la razón de vivir es el servicio”.

**************** Gral. Pacheco, 22-1-03

Tags: , ,

This entry was posted on Monday, July 14th, 2008 at 3:18 pm and is filed under Poesía. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply