ORIGEN DE LA “ROSCA DE REYES”
ORIGEN DE LA “ROSCA DE REYES”
En la Francia del Siglo XI, la Orden Benedictina obedecía a la Regla elaborada en el s.VI por San Benito de Nursia, que fue completada bajo el imperio de Carlomagno por San Benito de Aniano. Esta regla - benedictina por partida doble - incluía la prescripción de “Reconfortar al pobre, vestir al desnudo, socorrer a quien está en apuros, consolar al afligido”. A tal efecto se designaba un monje llamado “despensero”, quien proporcionaba alojamiento a los peregrinos, y alimento a los clérigos pobres que viajaban a pie; también su misión era asistir a domicilio a los enfermos y menesterosos, y una de las formas de encarar esta ayuda, era elegir más o menos al azar, una vez al año, un niño de entre los más pobres, y darle vestido y comida. Como uno de los componentes principales de la dieta de aquel tiempo y lugar eran las habas, se le proporcionaba un plato de estos guisantes, y se lo coronaba “Rey del Haba”. Todo esto con gran festejo popular. Este ceremonia tenía lugar todos los seis de enero. Como reflejo a nivel familiar de esta fiesta, en cada hogar tenía lugar una “comida fuerte” que incluía - entre otros manjares - una rosca de pan saborizado con distintos condimentos y agregado de frutas secas y otros ingredientes que variaban según el lugar. Dentro de la rosca, escondida, esperaba “el haba”, que consistía en alguna moneda, anillo, u otro objeto pequeño. Al que le tocaba en su porción se lo nombraba también “rey del haba”, y presidía la mesa familiar por ese día. Hoy, casi mil años más tarde, pese a los cambios y a las mezclas culturales, seguimos alegrándonos cuando encontramos “el muñequito” en la rosca… Sin saber por qué. (Esta hoja, escrita entre 1998 y 1999, por un error del editor no fue incluída en el libro “Los Magos de Oriente” - (Bs.As.Corregidor 2000), que ganó al año siguiente el primer premio de narrativa otorgado por la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires, en La Plata.