COSAS QUE NUNCA SE PUBLICARON
(Primer capítulo de la novela “Mister Reeder”, escrita en 1972, imitando a John Traben, quien firmó una larga serie de novelas cortas protagonizadas por este personaje, que tuvieron bastante éxito durante los años cuarenta. Creo que la editorial fue “Molino”. Esto NO ES UN PLAGIO. Esto es algo así como una tomadura de pelo a aquellas novelas/folletín) SI TENES MAS DE SESENTA AÑOS, DISFRUTALO.
Chapter One
El barrio de Cheeseborough no es nada parecido a Charing Cross. No es tan tenebroso como el de Stepney o el Soho, pero cuando oscurece circulan por sus sucias y estrechas callejuelas individuos del peor orden.
Ninguna persona decente se aventuraría a recorrer Swoosh Street más tarde de las nueve y media de la noche, porque de seguro se vería víctima de un ataque, cuando nó comprometida en algún asunto que tuviera que ver con la policía.
Charlie Clam sentía aquella noche el imperioso llamado del hambre. Se había propuesto comer, cualesquiera fueran los medios de que se valiera para ello. De modo que cuando vio al hombre que avanzaba desprevenido por la oscura calleja, no titubeó ni un segundo. Evidentemente, a este candidato lo enviaba el Cielo.
Se escondió en el umbral de una puerta, de las numerosas casas de alquiler que completaban la manzana, alternadas por algunos terrenos baldíos, propiedad de quién sabe qué lord que haría mucho no ocupaba su puesto en el parlamento. Todas estas casas se comunicaban entre sí, y estaban habitadas por individuos de la peor ralea, y cuyas costumbres no se caracterizaban precisamente por la decencia.
Cuando el hombre se acercó, haciendo resonar sus tacones en la sucia y estrecha calle, Charlie Clam levantó la cachiporra para dar el golpe. Pero ese golpe nunca llegó a destino, pues en ese mismo instante Charlie sintió que se abría la puerta tras de sí, y que una mano de hierro le oprimía terriblemente la muñeca hasta casi fracturársela, al tiempo que una voz inconfundible le decía:
- Hola, Charlie… ¡Ejem! Dime… ¿Hace mucho que salió tu hermano de la cárcel de Dartmoor?
- ¡Señor Reeder!… Le juro que yo…
- Sí, ya sé que tus, ejem, acciones siempre son movidas por los mejores ¡hum! sentimientos… Pero no te olvides que siempre el ¡ejem! mal, se ve recompensado por el ¡hum! castigo… sin embargo, te dejaré ir… porque sin quererlo, me has prestado un ¡hum!servicio…
Y mientras Charlie trataba de reponerse de su asombro, Reeder ya había doblado la esquina, y como hablando consigo mismo, exclamaba:
-¡ Caramba, caramba, caramba!
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A todo esto, el hombre que había salvado milagrosamente la vida por la oportuna intervención de Reeder, había pasado frente a la puerta, sin darse cuenta – aparentemente – de nada. Al llegar a la intersección con Deadly Sickness Street dobló con premura a la izquierda, y se internó en las sombras.
Al poco rato, un alarido desgarrador hizo trizas el silencio de Cheeseborough. Cuando el piquete policial, al mando del Oficial Inspector Martin, se hizo presente en el lugar, sólo encontró un cadáver semidesnudo tendido largo a largo sobre el pavimento.