DIA DE LA MADRE I
MADRE
Las dos emociones primeras que movilizan tanto al hombre como a los animales son el miedo y el amor. Del miedo, padre del instinto de conservación, hablaremos en otro momento. Pero sobre el amor, podemos decir sin ninguna duda que el mayor exponente del objeto y sujeto de esa emoción es la madre.
En la escala animal, vemos que los mamíferos, por ejemplo entre los leones, la madre es quien cuida de sus cachorros, los guía, los ampara, los vigila mientras juegan, los defiende de predadores externos, los alimenta hasta que pueden hacerlo por sus propios medios, ya que les enseña a cazar, en fin, hace todo lo posible porque sus hijos puedan abrirse camino en la vida. en estado salvaje, el padre tampoco caza, así que la madre es el verdadero sostén del grupo familiar, que por otra parte tiene sus complicaciones que no hacen a este caso.
En el hombre, el primer motor de todos sus actos es el amor, ya que los instintos que hemos visto desarrollados más arriba probablemente respondan a una maravillosa concepción biológica de la naturaleza. Y la principal fuente y objeto de ese amor, la principal relación en la especie humana es la relación madre-hijo, basada fundamentalmente en el amor.
Mientras que el hijo desde que llega al mundo considera a su madre en un primer momento parte de sí mismo, y luego, cuando toma conciencia de su propia individualidad, como la principal fuente de satisfacción de sus necesidades tanto físicas como espirituales, para la madre, ese pequeño ser llorón, rosado y débil, salido de sus entrañas, pero con su personalidad tan definida, con sus falencias y su tiránico comportamiento, es el símbolo absoluto de su realización como mujer, es el fruto de haber dado y recibido amor; significa simplemente la felicidad.
Una mujer que es madre, desde ese aspecto, es una mujer generosa, tierna y responsable. Por ese hijo que ha traído al mundo y que está criando, o ha criado ya, es capaz de dar cualquier cosa, inclusive la vida. Son innumerables los casos de actos increíbles de heroísmo llevados a cabo por mujeres que, en otras circunstancias, ni ellas mismas habrían soñado realizar, cuando tuvieron que salir en defensa de sus retoños. Una madre es fuerte para eso, aunque sea débil; es valerosa, aunque en otros aspectos de su vida sea cobarde. Está capacitada para educar a sus pequeños, aunque no sepa ella las primeras letras. ¿No ha desafiado Lady Di, para educar a sus hijos, a la misma reina de Inglaterra? Toda madre tiene un mandato: Es dadora de vida, y debe luchar con todas sus fuerzas para conservarla.
Siempre se ha asociado a lo más puro con la madre. Son muy pocas las personas que tienen un recuerdo malo o mezquino de la suya. Y no son muy felices en la vida aquellos que se han criado sin su amor, ya que por lo general la falta del afecto de la madre incide profundamente en la conducta del adulto, llevándolo a las neurosis más difíciles de recuperar.
Desde que los primeros conglomerados sociales de la humanidad fueron siempre matriarcados, el hombre ha tenido la idea de madre como algo prístino, puro, y al mismos tiempo rector. Por ejemplo, la palabra “Patria” deriva de “padre”, pero cuando uno se refiere a la patria de origen, se le llama “Madre Patria”. Cuando se habla de una entidad determinada de la cual dependen otras, se le llama “entidad madre”, “casa matriz”, etc. El ser humano tiene bien claro que la primera relación social existente es la recíproca madre-hijo.
En estos tiempos que corren, de alta tecnología y tremendas urgencias económicas, la mujer se ha visto y se ve involucrada en el fárrago de los acontecimientos; puede ser profesional, obrera, empleada, técnica, científica, policía, pero cuando es madre nunca deja de actuar como tal. La maternidad es en la mujer una condición especial que la hace trascender sobre su propia naturaleza. Le confiere una dignidad y una categoría especial. Un buen ejemplo es quien sin haber tenido hijos ha tenido tanto amor por la humanidad que todos la han hecho su madre. Nos referimos a la Madre Teresa de Calcuta.
Un beso grande a todas las madres, en su día. 1997