BUSQUEDA

BUSQUEDA
Te busco

entre la furia de los elementos.

En el frío de las playas solitarias.

En el silencio de las cumbres mudas.

Te busco

en la piedra que testifica siglos,

en el mundo engañoso de la droga

- productora de fantasías incoherentes –

en el tremendo en el canto del ave de los trópicos,

vacío de mi alma

que transita por cavernas ensangrentadas

con el sacrificio de innumerables víctimas,

te busco.

Rostro sin dueño, imposible nombrarte

en la oscuridad.

Te busco sin saber exactamente quién eres,

siempre en los labios de los videntes y adivinos,

siempre entre las piernas de las cortesanas,

y en el fondo de los vasos. Te busco

sin esperanzas, búsqueda estéril e imposible,

búsqueda inútil, búsqueda loca,

pero no puedo dejar de buscarte.

En el último motivo de todos mis actos.

En la última razón de mis sentimientos

- gusanos son el verme y el espermatozoide -.

Lágrimas de la alegría y el dolor.

(La emoción y el sentimiento excitan las glándulas).

El aire puro y el sol tibio alegran el alma y mejoran la piel.

Todo el entorno y el interno son tu domicilio.

Puedo buscarte para adentro,

o puedo extender mi búsqueda hacia fuera.

Hasta ahora no te he encontrado:

No sé qué es encontrarte.

De todos modos no sé qué haré si te encuentro.

¿Me encontrarás tú a mí?

¿Te alegrará encontrarme?

Gasto lo mejor de mis energías en esta búsqueda.

(Energías físicas y espirituales).

Quedo agotadísimo, y sin poder descansar.

Es mentira eso que dicen

que luego del coito, o de los excesos físicos

se duerme maravillosamente.

Te aseguro que tu búsqueda me da más cansancio

Espiritual que físico, pareciera que mi cuerpo no se agota,

y mi espíritu tampoco,

y los medidores de tiempo se agotan en sus giros,

estúpidamente.

Los inventaron los hombres, dominantes,

Pretendiendo dominar lo indominable.

Te busco.

Sé que no estás en la muerte

ni en las fecundaciones de probeta.

Sé que no estás en el accionar de la policía

ni en los bolsillos de los jefes del contraespionaje.

Estás en cada número de la ruleta,

pero no te muestras.

No sé quién eres. Pero te busco.

¿Eres el sentido de la vida?

¿Eres?

¿Eres realmente algo… o alguien?

Quizás seas una representación

o un recuerdo

de nuestra humanidad en decadencia.

Si tenemos el concepto de Absoluto, de Perfección,

de Eternidad,

es porque las hemos conocido, pero ahora

ni con el fervor del vino podemos explicarlo.

Te busco, y me complazco en la búsqueda, porque sé

que es sólo eso, búsqueda. Búsqueda sin destino.

¿Dónde está la Palabra?

¿El Verbo que se hizo carne, y habitó entre nosotros?

¿Qué carne se hizo Verbo? ¿Qué norte tiene

nuestra brújula?

¿Quién quemó en una pira todos los timones?

Quién,

la Palabra que oriente todas las palabras,

la antibabel, la guía, la rectora.

Esa palabra lleva el valor de tu nombre.

Y por eso te busco en las palabras

que fecundan al hombre.

Terrible vacío del que recuerda,

del que perdió al Mono y recobró la Esencia.

De la sinrazón de los holocaustos y las dictaduras

de los inventores de hombres.

“Lo que está arriba es igual que lo de abajo…”

Pero lo de abajo pretendió mejorar el modelo,

pues siempre se les entregó el timón a los incapaces,

a los inimputables, a los anormales.

¡Qué hermosos son! ¡Qué originales!

Los anormales

recuerdan mal. No saben.

Pero el hombre, producto de esos cruces,

los venera, porque sabiéndose incapaz

de dirigir el rebaño,

piensa que ellos podrían tener razón, ya que se

ofrecen,

y les cede el gobierno;

y yo que lo presencio, me confundo, y finalmente te busco

entre las olas de un mar embravecido

con los dibujos de Gustavo Doré.

¿Eh?

Levanto la vista

Y veo a los hombres buscar afanosos

Señales del cielo,

Pruebas de planetas y de extraterrestres,

Y así continúan

Sin mirar abajo,

Al hombre que sufre, que lucha y que muere

Por ideas ajenas

Que sólo son útiles

A los intereses de los hombres rubios

Que provocan guerras

En base a valores

Que no son eternos.

Vuelvo a las cavernas interiores

Y veo siempre la misma oscuridad.

Con predicadores ciegos que salmodian

Soluciones

Que hablan de valores anulados

Por los otros valores,

Los que motivan las guerras.

Y desde estratégicos escritorios

La legión de los astutos

Trata de convencer a los obedientes,

A los cómodos,

A los que sólo bajan el plano inclinado,

Porque no se detienen con frenos culturales,

Que la realidad es ésta:

Que en la caverna no hay luz

Porque no es necesaria,

Y que los valores que predican

Los teóricos ciegos

Son tonterías para distraer al hombre

De su destino de goce.

Goce que se compra y se paga

Con moneda que es, también,

Propiedad de los astutos.

Quien no tiene dinero

Debe consumir lo que le mandan,

Y para poder consumirlo

Debe pagarlo

Trabajando feliz para los poderosos,

Aportándoles riqueza

De la que sólo ven una pequeñísima parte,

Como para poder continuar trabajando,

Y si mueren en medio de la tarea,

Son rápidamente reemplazados,

(pero no hay que preocuparse

porque el Gran Plan Social

contempla la situación de los que quedan,

y han pre-pagado el funeral correspondiente).

Bajo la vista, y veo a los pastores

De almas, avanzar, cada uno por su mano,

Exponiendo su verdad,

Y matando al que se le opone.

“Hay que hacerlo”

“La máquina lo pide”

Usted es perfecto, y merece algo perfecto.

Usted… Usted…

(Que quiere decir “YO”).

No existe la casualidad;

Todo tiene su causa;

Pero lo esencial es tan invisible a los ojos

Como lo es la Esencia de las Cosas

A los ojos del hombre común.

Ese “hombre común”

Que no piensa, que trabaja y consume

Una parte de las cosas que produce:

Lo que los astutos le permiten;

Y los astutos se encuentran

En todos los rincones de la caverna,

Se disfrazan de predicadores

Y marchan impertérritos,

Difundiendo su teoría materialista

Y difundiendo, difundiendo,

Todo lo que les conviene

Para que el hombre común no se rebele.

Si hay rebelión, es porque la cadena

De producción-consumo se ha cortado;

Porque la maquinaria se ha detenido

O se está por detener, para pensar.

El hombre casi piensa,

Y entonces se recurre al mito,

A la hipnosis colectiva,

Se apela a valores que se sabe que no existen.

Como en esas parejas

En que se respetan el uno al otro

“Porque es el padre – o la madre – de sus hijos”

No puedo ver la realidad, ya que no existe;

ya que se enfoca desde Tomás, o desde Kierkegaard,

ya que los hombres se ponen y se sacan los guantes

con la misma facilidad que un preservativo.

¿Quién eres? ¿Sufriste los tormentos del Calvario?

¿Dormiste bajo una higuera?¿Te alimentas de insectos?

No vale ya pasar las noches en blanco

en la meditación, o en la discusión estéril.

No vale ya quitar las malezas de la vid

si pese a eso volverán a crecer otras (aunque sea en otras partes).

No es que abandone la búsqueda. Es que no vale

conservar morales ni normativas.

Quizás, a la vuelta de la esquina

(si es que aún existen las esquinas por ese entonces)

aparezcas, empapado por la lluvia (iba a poner “empapada”).

Pues no sé si tienes sexo,

porque no sé qué razones impulsan al hombre a buscarte.

Toda la música.

Toda la estética y la poesía.

Todas las caricias de los seres que te satisfacen el sexo,

y las caricias de los seres

que te dan amor,

y esperan tu amor.

Todo el sabor de los alimentos

(materiales y espirituales)

que llenan tu cuerpo y tu alma

no alcanzan a calmar la inmensa sed de eso que busco.

Que buscamos.

Nosotros.

Y que pretendo descifrar.

Cifra. Impar y única,

que eres la llave del Número

Determinante

de los determinantes y determinados.

Universo. Uno y Verso. Qué. Quién. ¿Yo?

Macrocosmos y Microcosmos.

Cada vez me cuesta más definirte,

cada vez más desespero de encontrarte.

Cuando, además, no hay quién me impida, ni se me resista

- cuando además no hay ademases, ni puntualismos –

sólo te vislumbro bajo cada una de las cartas del Tarot.

Como si, efectivamente,

Cada ser, cada hecho, cada acto,

fuera una parte de ese inmenso

Todo que nos piensa.

No hay actos, no hay hechos, no hay hombres.

Hay voluntad, pero no hay independencia.

No tenemos parámetros ni ritmo.

Sólo el Todo

que nos piensa..

Hablo en plural porque he comprendido

- porque me he dado cuenta –

de que no existe desde nunca el individuo;

del Alfa hasta la Omega

somos moléculas de un cuerpo que gobierna

todo lo que pensamos y hacemos. Todo.

Gobierna el Amor,

gobierna el Alma,

gobierna la Búsqueda.

No renuncio a buscarte

porque no puedo renunciar a la Libertad.

Por eso mismo es un castigo; no poder es no existir.

Existo, pero no sé si soy.

¿Soy o no soy?

Estoy.

¿Estoy?

Amo. Amemos, porque es lo único seguro que podemos hacer.

Ninguna otra cosa nos puede identificar con – o como – el amor.

Quizás por eso todas las religiones nos hablan del amor

como de la Primera Palabra.

Ya que no podemos hacer otra cosa, amemos.

Es lo úunico positivo,

es lo único que podemos hacer sin salir de nuestra prisión,

inmovilizados en la cárcel

de nosotros mismos.

Cárcel que inmoviliza

al comprender que no somos un pequeño o gran todo,

sino una parte de ese Todo, que en realidad nos es ajeno.

¿Busco a Dios? ¿Quién inventó esa palabra?

¿Busco al hombre? ¿Dónde estás Jean-Paul?

Me agito en la búsqueda y no hallo la paz.

Paz, una de las palabras perdidas,

uno de los símbolos olvidados,

una de las Razones Rectoras.

Paz, ese imposible, ya que Vida significa Actividad,

y la actividad no da paz. Produce cansancio.

Todo en la vida es lucha por la supervivencia:

Por la supervivencia de las especies,

por la supervivencia de los ismos,

por la supervivencia de las ideologías.

La flor que brota y embellece el paisaje,

no es otra cosa que un órgano sexual.

Los más ricos perfumes

disimulan los más fuertes matamoscas.

(Esto vale para el hombre, también).

Y si uno lucha por el “¡Basta!”

se da cuenta de que por lo mismo han luchado muchos asesinos.

Ese descanso por el que se lucha

es el descanso de la muerte.

Y si estamos en vida o muerte, no importa para nosotros.

Al Todo le da lo mismo

porque él no muere. Porque él sabe

que el tiempo no transcurre.

¿Hay algo más absurdo que el reloj?

¿Hay algo más ridículo

que pretender dominar el transcurrir

de algo

que no transcurre?

De algo que nos esforzamos en definir como extenso

y en realidad es intenso.

No hay por qué luchar

(ni por qué dejar de hacerlo).

La búsqueda nos ocupa la vida (“Solve et Coagula”).

Siempre retornamos a lo mismo.

No nos damos cuenta de que si subimos, si bajamos, si nos apartamos,

recaeremos en el Centro; es la Ley Absoluta del Círculo.

Círculo.

Trampa feroz de los que buscan, (buscamos)

de los que creemos que hay una salida

y un destino final.

Círculo, Ciclo, Omm!

Al Gran Arquitecto Del Universo.

Todos nosotros, en todos los planetas

Habitados

nos revolvemos como pequeñas lombrices ciegas.

Como corren los pollos

Cuando se les ha cortado la cabeza.

Hasta la ceguera es relativa

porque, sin luz, las cosas suceden lo mismo,

es como pensar en lo que el hombre no domina

y sucede.

Es como una ciudad absolutamente despoblada,

sin un solo habitante,

y en la que las luces de tránsito – los semáforos –

funcionen perfectamente..

Es – y doy imágenes comprensibles para el hombre –

como un hombre que hubiera muerto en el desierto

y, mientras las baterías solares duraran,

su radio y su reloj funcionarían perfectamente.

¿Para qué? ¿Para quién?

¿A quién interesarán cosas que hacen otros hombres en los centros

poblados?

¿El tiempo de quién medirá su reloj?

Todo, desde el gusano hasta el hombre,

Desde la inteligencia hasta la civilización,

la palabra y la ideología,

nace, crece, se reproduce, decae y muere.

Todo entra en la norma del Ciclo.

Hasta en mi búsqueda

me he visto en la noche, correr delante de mí mismo..

He visto mis pobres espaldas

mojadas por la lluvia;

y mi trasero sangrante por los azotes.

Ya mis pies son pulpa sanguinolenta.

(¿Redimirá eso a alguien?)

Lo que sé ess que mi búsqueda desesperada

quizás sea la verdadera razón de sí misma.

No es que el hombre busque realmente su camino,

sino que, simplemente, lo transita,

sin saber qué está haciendo, y por eso grita.

Cansado de lo que le enseñaron

el hombre gira sobre sí mismo y orienta

su mirada hacia otros horizontes

que él mismo desconoce.

Ya no busca la esencia de las cosas

Sino la otra verdad. El Otro Lado.

La otra variante. “¿Y si fuera…?”

Y mirando hacia sus costados, trata de mirar hacia adelante,

y logra tan sólo mirar hacia adentro, y se aterroriza.

Algunos se detienen en la ruta

Y pretenden coleccionar en una lista

lo que los hombres pensaron,

lo que los hombres hicieron.

Otros pretenden saber lo que los hombres harán.

Y lo pregonan a los cuatro vientos, sin imaginar siquiera

que los propios cuatro vientos son relativos,

y que su palabra quién sabe si será aprovechada,

si caerá en campo fértil, o en campo de rocas.

Amemos, y hagamos lo que queramos; Agustines sin nombre..

Para qué clasificar el pensamiento.

Para qué enlistar el sentimiento.

(El hombre ha tenido siempre ejemplos y salvadores).

Siempre ha tenido el hombre maestros y redentores.

(La humanidad no ha progresado un milímetro).

(Después de todo, “milímetro” es una palabra arbitraria).

No se progresa. Se avanza en círculo.

La única dimensión es la del huevo.

Uno y Verso; Verso y Uno.

No llames. No te agotes. Nadie te va a socorrer.

No midas. No compares. Nada vas a solucionar.

El movimiento es un engaño. (Piensa en el péndulo de Foucault).

Todos los niños del mundo lloraron. También los mayores.

Con eso no se evitaron los sacrificios de niños

ni los sacrificios de mayores.

(La gente sigue admirando los monstruos de Goya).

Sigamos amando, y no nos hagamos más preguntas;

por lo menos el amor no es peligroso

cuando es amor verdadero.

Cuando no se lo mezcla con el cariño hacia el hombre,

el deseo por la mujer,

el afecto a los amigos, a los animales, el compañerismo,

la prostitución, que es una forma de amar,

o los partidos políticos.

Amemos simplemente sin esperar nada de nadie,

recibiendo los rebencazos de nuestro prójimo,

o quitémonos la vida, y así dejaremos a los demás

devorar nuestro cadáver.

El hecho de que seamos humanos no nos lo va a permitir.

Porque consideramos el suicidio como una estupidez.

Pero, ¿Qué es peor? ¿El suicidio, o la estupidez?

¿Qué son las alegrías?

¿Qué es la felicidad?

¿Cuántas vueltas ha dado este pequeño mundo sobre su eje?

¿Qué cosa nueva ha aportado el hombre para crecer una sola pulgada?

¿A qué se aspira? ¿Por qué razón?

¿ Sabes acaso por qué se estudian las profesiones “liberales”

en las ciudades?

Cuando camines por una ciudad no lo hagas por las veredas.

Hazlo por la calle, y cuenta los adoquines.

O levanta la cabeza, y cuenta todas las estrellas que puedas contar.

Cuenta cuántas personas tienen los ojos marrones

y cuántas los tienen azules.

Trata de contar cuántas tienen para contigo

Actitudes que te gratifican,

y cuántas hacen cosas que te desagradan.

Define el bien.

¿Lo has definido de una manera imparcial? ¿Sin comprometerte?

Los hombres ríen… y terminan de reír.

En muchas sociedades está “mal visto” reír o llorar en público.

Hasta para reír hay que tener mesura… Mesura, MESURA!

Tu tiempo se va a acabar, y te has controlado en todos tus actos.

Los hipócritas controlan y calculan sus movimientos, sus ademanes.

Los que no son hipócritas tienen miedo de que los tomen

por lo que no son.

¿Sabes lo que son?

¿Eres feliz? ¿Existe la felicidad?

¿Eres un ser? ¿Existe la esencia?

(Matemos al mono). (Comamos sus sesos).

Hay quien asegura que no existe la felicidad;

sino que hay “momentos felices”.

Yo te digo que hay planos de felicidad;

que lo que puede satisfacerte en un sentido, puede amargarte en otro.

Lo peor, lo más duro de nuestra búsqueda

es que ya todo ha sido hallado;

es que todo ha sido encontrado,

es que todo está.

“Nada se pierde, todo se transforma”,

y no muere nada que no resucite.

¿Y las pequeñas individualidades?

¡ESAS NO IMPORTAN EN ABSOLUTO!

La Ciencia, el Conocimiento, la Religión,

estaban siempre, desde los comienzos del Tiempo.

(Que el Tiempo no existe, ni tuvo comienzos).

Lo único que hicieron los hombres fue intuírlos,

y sacarlos afuera.

Hay una voz que permanentemente nos está hablando,

hablando, hablando sin parar,

sin palabras, directamente con imágenes e ideas,

y que el hombre acalla, llamándola a veces locura,

a veces estupidez, a veces delirio,

y algunas veces obedece y cree, y es entonces cuando construye,

(que construir no es otra cosa que disponer en distinta forma

lo ya existente;

que nacer no es otra cosa que volver a habitar esta dimensión;

que morir no es otra cosa que volver a integrarse

el polvo al polvo,

el alma al alma,

el salitre al salitre,

el calcio al calcio).

Flujo y reflujo.

Ciclo. Círculo. Dios.

¿Has comprendido?

Y si has comprendido, ¿para qué comprendiste?

¿Te hizo esto mejor? ¿Mejor que qué? ¿Peor?

Si te encerraron en la cárcel (que “en ti está el muro que te encierra”),,

y tu compañero de celda es un violador de niños

(o mató a su madre con premeditación),

¿ERES TU mejor que él?

¿En qué sentido?

¿En cuál camino?

¿Hacia qué punto cardinal?

(¿Y la música? ¿Y la poesía?)

Son lo mismo: El arte de combinar elementos

Que en un determinado orden

Producen en nuestro microcosmos

- en nuestro miniuniverso cuerpoalma

determinadas reacciones,

y creemos elevarnos a regiones (¡Regiones!)

o parcelas del Todo.

“Elevar”, “Bajar”, “Mejor”, “Peor”,

volvemos a lo mismo.

(¿La Sociedad de los Poetas Vivos,

o La Sociedad de los Poetas Muertos?).

Los Poetas se Asociaron en una Sociedad.

Toda su poesía se juntó.

Todas sus poesías se juntaron,

generaron energía, y tras-cendieron,

trans-gredieron…

¿Se logró realmente

algo definitivo, eterno, trascendental?

¿Eh?

Levanto la vista

Y veo a los hombres buscar afanosos

Señales del cielo,

Pruebas de planetas y de extraterrestres,

Y así continúan

Sin mirar abajo,

Al hombre que sufre, que lucha y que muere

Por ideas ajenas

Que sólo son útiles

A los intereses de los poderosos

Que provocan guerras

En base a valores

Que no son eternos.

Vuelvo a las cavernas interiores

Y veo siempre la misma oscuridad.

Con predicadores ciegos que salmodian

Soluciones

Que hablan de valores anulados

Por los otros valores,

Los que motivan las guerras.

Y desde estratégicos escritorios

La legión de los astutos

Trata de convencer a los obedientes,

A los cómodos,

A los que sólo bajan el plano inclinado,

Porque no se detienen con frenos culturales,

Que la realidad es ésta:

Que en la caverna no hay luz

Porque no es necesaria,

Y que los valores que predican

Los teóricos ciegos

Son tonterías para distraer al hombre

De su destino de goce.

Goce que se compra y se paga

Con moneda que es, también,

Propiedad de los astutos.

Quien no tiene dinero

Debe consumir lo que le mandan,

Y para poder consumirlo

Debe pagarlo

Trabajando feliz para los rubios,

Aportándoles riqueza

De la que sólo ven una pequeñísima parte,

Como para poder continuar trabajando,

Y si mueren en medio de la tarea,

Son rápidamente reemplazados,

(pero no hay que preocuparse

porque el Gran Plan Social

contempla la situación de los que quedan,

y han pre-pagado el funeral correspondiente).

Bajo la vista, y veo a los pastores

De almas, avanzar, cada uno por su mano,

Exponiendo su verdad,

Y matando al que se le opone.

“Hay que hacerlo”

“La máquina lo pide”

Usted es perfecto, y merece algo perfecto.

Usted… Usted…

(Que quiere decir “YO”).

No existe la casualidad;

Todo tiene su causa;

Pero lo esencial es tan invisible a los ojos

Como lo es la Esencia de las Cosas

A los ojos del hombre común.

Ese “hombre común”

Que no piensa, que trabaja y consume

Una parte de las cosas que produce:

Lo que los astutos le permiten;

Y los astutos se encuentran

En todos los rincones de la caverna,

Se disfrazan de predicadores

Y marchan impertérritos,

Difundiendo su teoría materialista

Y difundiendo, difundiendo,

Todo lo que les conviene

Para que el hombre común no se reble.

Si hay rebelión, es porque la cadena

De producción-consumo se ha cortado;

Porque la maquinaria se ha detenido

O se está por detener, para pensar.

El hombre casi piensa,

Y entonces se recurre al mito,

A la hipnosis colectiva,

Se apela a valores que se sabe que no existen.

Como en esas parejas

En que se respetan el uno al otro

“porque es el padre – o la madre – de sus hijos”.

¿Por qué recordar los nombres de los que hicieron determinada cosa?

Si no hubiera sido Juan, habría sido Pedro;

las cosas suceden igualmente.

Los “acontecimientos” no existen.

Todo está.

En algún lugar del Tiempo

Moisés no ha nacido todavía;

En algún lugar del Tiempo Dios ha perdonado al demonio

(y a Gurdjieff).

Pero muchos no creemos en lo que buscamos

y por eso seguimos la búsqueda.

Creemos que hay muchos dioses

(o que no hay ninguno).

Creemos que no se debe matar

(¿a quién?… ¿Y si no es de nuestro clan?

¿Y si es nuestro enemigo?

Mamáá… ¿qué es un enemigo?).

Creemos lo que nos indicaron que creyéramos,

o lo que nos parece creíble, de acuerdo con nuestra cultura.

(Mamáá… ¿Por qué no son iguales todas las culturas?).

Creemos que debemos…

Honrar al padre y a la madre.

(¿Por qué? ¿Para qué?)

(Mamá, ¿quién es ese señor?)

(Papá, ésa no es mamá… ¿Quién es?) (¡Papá…!)

¿De dónde venimos? ¿De una cigüeña, o de un repollo?

Te bus, te Bosco, te busco.

Creemos que debemos…

¿Y en occidente… se podrá creer lo mismo?

¿Y qué nos diferencia de las otras culturas?

¿Y por qué el hombre no trabaja como las hormigas?

¿Y por qué los animales, de los que debemos tomar ejemplo, son polígamos?

El sol brilla para todos.

Sin embargo, en algunos lugares es de noche.

- al mismo tiempo –

y en otros lugares está lloviendo.

Así, lo que es bueno para unos

Puede ser malo para otros

- el hormiguicida, por ejemplo -.

“Hay que comprender, de una buena vez,

que ninguna tela tiene revés”.

Toda búsqueda llega a su fin,

Ayudada – quizás – por la metáfora.

Mi palabra esperaba golpear tu corazón.

Si has leído con los ojos de la mente,

con los ojos de la lógica,

creo haber perdido el tiempo.

Pero si has leído con los ojos de la intuición,

con los ojos del Contacto,

entonces me doy por satisfecho.

Esta metralla de ideas iba dirigida a ti

Ojalá hayas comprendido. (Ojalá no comprendas qué quiere decir “ojalá”).

Escribir. Escribir muchas veces la Palabra

es la única acción; lo que puede hacerse

para que la Palabra cobre Vida

y sea vehículo de belleza,

pero de la Belleza Alta y única,

la Belleza que no admite comparaciones,

la Belleza Limpia y Pura.

¿Qué es la belleza para ti?

¿Eres capaz de expresarla con palabras que la definan

comparadamente con ejemplos materiales?

No olvides que me estoy refiriendo

A la Belleza de la Razón,

Pero de la Razón Ultima

que es lo que he buscado todos estos años,

todos estos siglos,

todos estos milenios.

Si eres un buscador de la belleza

eres un buscador de la razón.

(Pero la razón de la alteridad,

o – quizás – la alteridad de la razón).

Entonces puede que nos encontremos en el camino,

Aunque no caminemos en la misma dirección,

aunque estemos detenidos,

aunque no hayamos avanzado un solo paso.

No es necesario moverse para andar un camino.

Estática o dinámica, son sólo modalidades del Todo.

Hay, evidentemente, un principio de Polaridad,

De Ritmo,

y hasta hubo alguien (Swedenborg)

que se animó a hablar

de un principio de Correspondencia.

Por eso te sigo buscando

entre la furia de los elementos,

(que ahora comprenderás que es una furia estática);

en el frío de las playas solitarias

(que es muy probable que estén llenas de multitudes vociferantes)

y en el silencio de las cumbres mudas

que es casi seguro que se hayan convertido en cráteres rumorosos.

¿Te has mirado al espejo?

¿Has visto mi cara?

¿Y la tuya?

“Creo en la Resurrección de los Muertos”.

Creo en la Reencarnación de los Espíritus;

creo en la voluntad del hombre,

creo en la sabiduría de la Naturaleza

(no sientes cómo zumban las abejas).

¿No sientes como una necesidad de respirar

aire puro… sin indicaciones?

Sin “Tómese la lata con la mano izquierda…”

Y lo peor es que no quieres gritar “¡Basta!”

Porque todo se terminaría, y

y…

¿Y?

Las cosas “pasan”

“¿pasan?”

¿Dónde?

Cuando hayas descubierto todos los porqués,

cuando hayas descubierto todos los cuándos, dóndes y cómos,

llámame.

Encontrarás mis señas en tu corazón;

en lo más profundo de ti mismo,,

que es – y no es – lo mismo que decir

“ahí, al alcance de tu mano””.

Entonces comprenderás – absolutamente –

que si no hay lugar para la búsqueda

tampoco hay lugar para el encuentro.

***************

Tags: , ,

This entry was posted on Friday, June 27th, 2008 at 9:51 am and is filed under Poesía. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply