ARS COSMICÆ

 

 

    I

 

 

 Universidad de Harvard, Boston, Mass., Estados Unidos de América, 22 de junio de 2006. Solsticio de verano.

 

El Dr. Hank Kowalewski, astrónomo y antropólogo, redondeó su posición:

 

        “…Y por lo expuesto, sostengo, sin lugar a dudas, que las famosas ‘Pistas de Nazca’ descubiertas en el Perú, no son otra cosa que señales hechas por civilizaciones de otras galaxias, que han marcado los sitios donde aterrizar, y su orientación con respecto a los polos magnéticos terrestres”.

 

        “Permítame doctor” replicó la profesora Simone Drake, titular de la cátedra de arqueología y paleantropología “ En base a los estudios realizados por el Dr. Paul Kosok, en 1927, quien estudió en detalle las famosas pistas, o “carreteras de los incas” como les dieron en llamar los militares peruanos, podría interpretarse que en realidad son figuras trazadas magistralmente por geómetras y astrónomos de la cultura Nanazca, alrededor de treinta siglos atrás, para saber exactamente el punto por donde sale el sol el solsticio de invierno, que tiene lugar el 22 de junio”.

 

        “Los conquistadores españoles” intervino el historiador Harry Costantini, “ya tuvieron conocimiento de estos geoglifos en el año 1537, cuando Francisco Pizarro se detiene una semana en Nazca para ver si encontraba el resto del tesoro de Atahualpa, y en ese momento, el cronista Cieza de León, que integraba la cabalgata, pudo percatarse de las famosas líneas, mencionándolas en su relato de una forma muy sucinta, afirmando que había observado unas señales en algunas partes del desierto cercano de Nazca, hechas evidentemente para que las comunidades de indios encontraran el camino que habían de seguir. Sólo cientos de años más tarde, gracias a la aviación, ha podido observarse desde el aire, que se tratan de unas gigantescas y magníficas figuras, entre las que se distinguen un enorme mono, con la cola enrollada, un colibrí, una gran araña; especialmente ésta, dibujada con una perfección que realmente asombra; un ave con un inmenso cuello de serpiente, llamada Parihuana, que marcaba, según se afirma, las fiestas solares, como dice la doctora Drake, del solsticio de junio”.

 

        Esto es parte de lo que se habló en un encuentro de profesores de la universidad, sin que se llegara a ninguna conclusión definitiva, pese a lo concreto que algunas posiciónes parecían. No fue la única realizada durante el año 2006, ni el 2005, ni en los anteriores; todos los años, desde la fundación de la universidad, se vienen desarrollando estos simposios sobre distintos temas, especialmente sobre los extraños dibujos que aparecen en la zona de Nazca, en el Perú.

 

 

 

                                              II

 

 

 

 

Año 40.275 (antes de la Era Cristiana).

 

        Gro-Nelak está aburrido. Tiene siete años, y su madre lo ha dejado al cuidado de su papá. Este se encuentra concentrado en su creación: Dibujos microscópicos realizados con el termoburil en esas esferas de extraña composición que flotan en el aire, y que los conocedores y expertos en arte se disputan en los remates. Su padre aceptó quedarse con él siempre que “se estuviera quieto y no hiciera travesuras”.

 

        Gro-Nelak está aburrido, pero tiene alma de artista: Querría demostrarle a su padre que él también puede dibujar, que él también puede crear esas figuras estilizadas de insectos, de pájaros, de arañas; éste le ha dado dos o tres esferas de las más pequeñas para que dibuje. Son las que sobran de la hornada, y han sido descartadas por alguna imperfección en su forma, peso o temperatura. En vez de flotar quietas en el aire, giran, suben y bajan, o vibran por su magnetismo asimétrico, o desequilibrios energéticos internos. Gro-Nelak está jugando con ellas, y cada tanto hace algún dibujo sobre su susperficie, que no ha sido pulida, y quizás no lo sea nunca. Su padre sigue trabajando, totalmente abstraído, como en otro mundo. Luego de juntar coraje por un largo rato, Gro-Nelak se acerca despacio a su padre por detrás, y le roba una de las esferas flotantes. Es hermosa: Lisa, pulida, ideal para dibujar sobre ella. Toma sin hacer ruido un termoburil, y comienza su obra.

 

        No sabe cuánto tiempo habrá pasado mientras ha estado dibujando. Al igual que a su padre, el arte lo transporta a un lugar remoto, diferente, donde las formas viven y se hace imperativo plasmarlas sobre la esfera tibia y sedosa; así, su termoburil traza primero una líneas rectas como para afirmar su pulso, y luego va materializando las figuras que pueblan su mente entusiasmada; una araña, un mono, un colibrí… Otro… oh, éste le salió mal, le hará un largo cuello como una parihuana…  ¡Epa!

 

Gro-Nelak se sobresalta, y se estremece: Su padre lo ha encarado muy enojado: “¡Me has estropeado la esfera veintiséis, que era fundamental para mi trabajo!…” Acto seguido, toma la esfera en sus  manos, y la arroja al espacio con toda la furia de su enojo, mientras continúa reconviniéndolo: “Ahora tendré que hornear otra, y no sé si me va a salir igual… ¡No debía haber aceptado que tu madre te dejara conmigo, chiquilín travieso!…·

 

        Gro-Nelak está tristísimo. No alcanza a comprender la magnitud de su crimen; sólo quería mostrarle a su papá que él también podía dibujar… Su padre ha vuelto a enfrascarse en su tarea creadora, y él ha quedado lloroso, jugando con las pequeñas esferas que le habían sido asignadas. Súbitamente se le ocurre una idea: Con su gomera, lanzará una de ellas hacia la alta esfera flotante, tratando de que quede atrapada por su campo magnético, de modo que la masa de las dos, acumulada, las devuelva al suelo.

 

        Mientras su padre sigue dedicado a su obra, toma en sus manos la gomera, y apuntando a la esfera, que refleja en lo alto la luz de alguna estrella que Gro-Nelak no conoce, estira su brazo, y lanza la esfera pequeña… que no choca con la mayor, sino que queda atrapada en su campo magnético como en una telaraña, girando a su alrededor, apareciendo como un disco blanco en el cielo oscuro cuando la estrella las iluminaba a las dos, y desapareciendo detrás de la esfera mayor, para, más tarde,  volver a aparecer…

 

        Gro-Nelak suspira. Por lo menos lo ha intentado.

 

 

 

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General Pacheco, 21 de julio de 2006    

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