PERDONAR
Es más difícil perdonar de veras
que pedir el perdón sinceramente.
Además, perdonar es ser clemente;
demandar el perdón es, simplemente,
exigir al herido que no hiera;
forzarlo a que no sienta lo que siente.
Yo te perdono. Y tú… has como quieras.
G.P., 4/3/05