PERDONAME POR PERDONARTE
Perdóname por perdonarte;
por reconocer que todo fue un momento,
que nuestros nervios
y preocupaciones
bloquearon nuestras mentes.
(Ahí no estaban presentes
nuestros corazones).
Perdóname por perdonarte.
Por quitar del medio ese rencor
que ciega y que carcome,
por abrir la puerta de la jaula
para dejar volar a cielo libre
al grajo gris de nuestra diferencia.
Perdóname el cariño
que vive por encima de los odios pequeños,
que no razona, y siente
- del mismo modo que bloqueó la mente –
pero no pudo (no fue suficiente)
endurecer el corazón.
Obviemos las promesas
- que las acciones son las que demuestran
la sincera intención. La lengua escapa
más allá de nuestras expresiones,
más acá de nuestros sentimientos.
Generosa y mezquina
No se condice con los pensamientos.
Es más difícil perdonar de veras
que pedir el perdón sinceramente.
Además, perdonar es ser clemente;
Demandar el perdón es, simplemente,
exigir al herido que no hiera;
forzarlo a que no sienta lo que siente.
Yo te perdono. Y tú… Haz como quieras.
Jcl, GP,4-3-05