PERDONAME POR PERDONARTE

Perdóname por perdonarte;

por reconocer que todo fue un momento,

que nuestros nervios

y preocupaciones

bloquearon nuestras mentes.

(Ahí no estaban presentes

nuestros corazones).

Perdóname por perdonarte.

Por quitar del medio ese rencor

que ciega y que carcome,

por abrir la puerta de la jaula

para dejar volar a cielo libre

al grajo gris de nuestra diferencia.

Perdóname el cariño

que vive por encima de los odios pequeños,

que no razona, y siente

- del mismo modo que bloqueó la mente –

pero no pudo (no fue suficiente)

endurecer el corazón.

Obviemos las promesas

- que las acciones son las que demuestran

la sincera intención. La lengua escapa

más allá de nuestras expresiones,

más acá de nuestros sentimientos.

Generosa y mezquina

No se condice con los pensamientos.

Es más difícil perdonar de veras

que pedir el perdón sinceramente.

Además, perdonar es ser clemente;

Demandar el perdón es, simplemente,

exigir al herido que no hiera;

forzarlo a que no sienta lo que siente.

Yo te perdono. Y tú… Haz como quieras.

Jcl, GP,4-3-05

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This entry was posted on Tuesday, June 10th, 2008 at 3:48 pm and is filed under Poesía. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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